La profesora Toñi Somoza ha tenido una idea muy creativa para que el grupo de tres años no olvide el nombre de todos los que componen la clase.
El libro viajero llega a las casas con una pregunta...¿Por qué me llamo así?
Y las familias van contestando con la historia del nombre y las anécdotas que acompañaron a su elección. En cada página va una foto del niño/a como es ahora y otra foto de la familia.
Se lo he pedido prestado una semana antes de que lo encuaderne porque quería disfrutarlo leyéndolo despacio... es precioso, tierno, hace salir la sonrisa... y espero que nos regale un ejemplar para la biblioteca escolar porque me gustará ver la cara de estos sujetos cuando abandonen nuestro colegio al acabar la Educación Primaria o cuando lleguen a la biblioteca del instituto... si es que todavía estoy aquí para contarlo.
Tenemos que añadir que los nombres son de los más diversos; ya casi no hay José, ni Juan, ni Carmen y, por supuesto, ninguna Dolores, Piedad o Remedios...
Las historias de la elección del nombre no son tan sencillas; te va a acompañar el resto de tu vida y hay que escoger con mucho cuidado...¿o no?
Que me lo digan a mí, que tuvieron que esperar al quinto hijo para ponerle el nombre que la madre había llevado tanto tiempo sin gustarle...¡cosas!




