Anunciamos la fiesta en el tablón de anuncios de la biblioteca con un cartel maravilloso y apetecible y pusimos las castañas con la cobertura de púas en una cesta a la entrada de la biblioteca.
Los organizadores contaban con un buen equipo de ayudantes y colaboradores.
En el exterior, Francisco, con el fuego y las ayudantes, asaban las castañas sin parar con unos artilugios que yo no había visto antes. Francisco, además de profesor de Matemáticas y de ser el creador del blog, es inventor de todo tipo de aparatos que nos ayudan en las exposiciones de la biblioteca.
Dentro, ya en la misma biblioteca, las mesas del fondo, junto a la puerta, se encontraban llenas de jóvenes colaboradores que, bajo la dirección de David y con la colaboración de otros profesores, se encargaban de meter las castañas en cartuchos que iba fabricando otro grupo; mientras los demás se encargaban de darlos a los que venían junto a la hojita informativa del nuevo blog.
Me parece una manera encantadora y tierna la de unir la biblioteca a los sabores y olores del otoño y a la calidez de una reunión de amigos que comparten la ilusión por la biblioteca y por el acto de leer que sirve para gozar o para informarse y aprender porque no sólo por los ojos entran las cosas que nos van a servir para caminar por la vida con una dirección a la que acudir.
¡Enhorabuena, compañeros, que el nuevo blog tenga una vida tan feliz como el rato que hemos compartido juntos, alumnos y profesores sin agobios y con una actitud tan positiva!
Por cierto, yo no había participado nunca en una castañada y pienso repetir...¡qué ricas, qué hermosas y qué calentitas en esa fría y lluviosa mañana de otoño!